¿Estás pensando en solicitar un crédito? Antes de hacerlo, hay algunas cosas que deberías conocer para evitar que una deuda termine afectando tus finanzas personales.

Un crédito puede ser una herramienta útil para alcanzar determinadas metas financieras, pero también puede convertirse en un problema cuando se utiliza sin considerar cuánto puedes pagar, cuánto terminarás pagando en intereses o qué consecuencias puede tener dejar de pagar.

Por eso, antes de aceptar un préstamo, utilizar una tarjeta de crédito o solicitar cualquier otro tipo de financiamiento, vale la pena entender cuatro conceptos que pueden ayudarte a tomar una mejor decisión: tu capacidad de pago, tu historial crediticio, el costo de la deuda y el propósito para el que estás utilizando el crédito.

Un crédito NO es una extensión de tu ingreso

Hay algunas personas que consideran que tener una tarjeta de crédito, o cualquier otro en general, es como si tuvieran un “ingreso extra”. Es decir, como tienen el medio de pago o una mayor cantidad de efectivo disponible, lo utilizan a diestra y siniestra para consumir más productos al día de hoy… llegando a sobrepasar en muchos casos, el nivel de ingresos que se tiene actualmente.

Debemos recordar que un crédito compromete nuestros ingresos potenciales en el futuro, pues en algún punto deberás liquidar el monto prestado además de los intereses correspondientes. Entonces, en el futuro, no sólo dejarás de tener disponible el efectivo del crédito, sino que tendrás que hacer uso de tus ahorros o excedentes de tus ingresos para pagar la deuda con sus respectivos intereses. En otras palabras, tendrás menos dinero para gastar en el futuro.

Tu historial crediticio afecta tus futuros créditos

Si nos dejamos llevar por la idea de que un crédito es una extensión de nuestro ingreso, y de pronto nos vemos en dificultades de pagarlo… puede sonar muy tentador simplemente dejar la deuda pendiente. Es decir, que dejemos de hacer los pagos correspondientes al crédito.

Quitando la consideración de que recibiremos múltiples llamadas de cobranza, pareciera que no habría mayor implicación al dejar de pagar una deuda. Sin embargo, el dejar de pagar nuestras obligaciones financieras puede dañar severamente nuestro historial crediticio. Si leíste la entrada ¿Cómo limpiar tu historial crediticio en México? Lo que sí funciona (y lo que es mentira), recordarás que un registro de tu historial crediticio no se borrará hasta después de seis años de haber saldado la deuda… así que piénsalo dos veces antes de incurrir en atrasos o impago.

Tener un mal historial no solamente afecta la probabilidad de que te otorguen créditos en el futuro, sino que también te cobrarán una mayor tasa de interés si es que te aprueban nuevos créditos. También, puede ser un impedimento para lograr otras de tus metas financieras, tales como adquirir un crédito automotriz o hipotecario. Incluso, en algunos trabajos, un buen historial crediticio es requisito para obtener el empleo… debemos ser cuidadosos antes de elegir no pagar nuestras deudas.

Debes considerar tu capacidad de pago antes de solicitar un crédito

Si leíste nuestra entrada ¿Qué es la capacidad de pago y cómo calcularla para solicitar un crédito? quizá recuerdes que la capacidad de pago es la cantidad máxima de tus ingresos que puedes destinar al pago de tus deudas. En otras palabras, la capacidad de endeudamiento es el capital máximo por el que una persona se puede endeudar sin poner en peligro su integridad financiera. 

Una forma sencilla de evaluar tu capacidad de pago es calcular cuánto dinero te queda cada mes después de cubrir tus gastos y las deudas que ya tienes. Ese excedente te permite saber cuánto margen tienes para asumir un nuevo compromiso financiero.

Como referencia, muchas instituciones financieras utilizan indicadores de endeudamiento para evaluar cuánto de tus ingresos puede destinarse al pago de deudas. Sin embargo, no existe un porcentaje universal que determine cuánto puedes pedir prestado sin poner en riesgo tus finanzas. Lo importante es que la nueva mensualidad sea compatible con tus ingresos, tus gastos y tus demás objetivos financieros.

Para evitar problemas de liquidez o de solvencia, es sumamente importante no contratar nuevos créditos si tu capacidad de pago es limitada. Aunque una institución financiera pueda aprobarte un crédito, eso no significa necesariamente que puedas asumirlo cómodamente. Aceptar una nueva deuda sin tener suficiente margen en tu presupuesto puede poner en riesgo tus finanzas personales.

Existen deudas buenas y deudas malas

Hasta este momento, podría parecer que tomar un crédito es una mala decisión financiera, y que por lo tanto debemos huir de las deudas. Este punto no es necesariamente cierto… pues la realidad es que existen deudas buenas y deudas malas para nuestras finanzas.

Si leíste nuestra entrada Deudas buenas vs malas: cómo saber cuándo sí endeudarte seguramente recordarás que las deudas que se pueden considerar buenas son aquellas que, si las adquieres, te ayudarán a generar un mayor ingreso en el futuro, o te ayudarán a incrementar tu patrimonio. Los créditos hipotecarios, empresariales o estudiantiles son ejemplos clásicos de deudas buenas. 

Por otra parte, las deudas malas son aquellas que reducirán tu ingreso disponible en el futuro al utilizarlas para comprar algo el día de hoy. O también, serían deudas malas las que reduzcan tu patrimonio al terminar de pagarlas. Ejemplos de este tipo de deudas son los créditos automotrices —en algunos casos—, o el usar tarjetas de crédito para financiar compras de artículos de lujo o bienes innecesarios. Terminarías pagando más por comprarlos que al ahorrar por dichos productos.

Es importante que, al momento de contratar un nuevo crédito, hagamos consciencia y pensemos si realmente será una deuda que nos traerá beneficio a mediano o largo plazo. Probablemente sea mejor ahorrar por algunos productos en vez de comprarlos a crédito para evitar pagar intereses de manera innecesaria.

En conclusión, un crédito puede ser una herramienta útil cuando sabes cuánto puedes pagar, entiendes su costo y tienes claro para qué estás utilizando el dinero. Antes de aceptar un nuevo financiamiento, vale la pena revisar tu capacidad de pago, tu historial crediticio y el impacto que esa deuda tendrá sobre tus finanzas futuras.

La deuda no tiene por qué ser necesariamente mala. El problema aparece cuando asumimos compromisos financieros que terminan limitando nuestro dinero durante meses o años.

Toma mejores decisiones antes de endeudarte

Un crédito puede ayudarte a alcanzar una meta importante, pero también puede convertirse en una carga durante años si lo contratas sin entender cuánto puedes pagar y cuánto terminarás pagando.

En Money Boss: Conviértete en el Jefe de tus Finanzas encontrarás estrategias prácticas para organizar tus ingresos, controlar tus deudas, construir un presupuesto y tomar mejores decisiones con tu dinero.

Porque antes de preguntarte cuánto crédito puedes obtener, necesitas saber cuánto puedes pagar sin poner en riesgo tus finanzas.

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