Si alguna vez has considerado invertir tu dinero en algún producto financiero o proyecto, muy probablemente hayas escuchado hablar de dos categorías generales para clasificar instrumentos de inversión: la renta fija y la renta variable.
Entender las diferencias en ambos tipos de inversiones nos puede ayudar a tomar mejores decisiones para nuestro patrimonio. Por lo tanto, a continuación, hablaremos sobre sus características y en qué situaciones podemos invertir en ellos:
¿Qué es la renta fija?
Las inversiones en renta fija son aquellos instrumentos financieros en los que las condiciones de pago y, en algunos casos, la tasa de interés o rendimiento se establecen desde el inicio de la inversión y están asociados a un plazo determinado. Algunos ejemplos de estos instrumentos son los bonos gubernamentales como los CETES, así como también las inversiones a plazo de distintas SOFIPOs —Supertasas, Financiera Sustentable y Kubo Financiero son algunas de ellas—.
Al tener condiciones y, en muchos casos, un plazo y rendimiento establecidos, los instrumentos de renta fija pueden ofrecer mayor previsibilidad que los instrumentos de renta variable. Sin embargo, esto no significa que estén libres de riesgo. Siempre existe la posibilidad de impago de la persona o institución que emitió el instrumento, además de otros riesgos que pueden afectar su valor o rendimiento. Por lo tanto, es importante considerar la salud financiera del emisor y las características específicas del instrumento antes de tomar cualquier decisión de inversión.
¿Qué es la renta variable?
Por su parte, las inversiones en renta variable son instrumentos financieros cuyo rendimiento no está establecido ni garantizado de antemano. Las acciones y los ETFs son algunos ejemplos de estas inversiones, puesto que su precio puede fluctuar y, por ende, no es posible conocer de antemano cuál será el rendimiento que obtendremos en el futuro.
Si leíste nuestra entrada anterior, La relación entre riesgo y rendimiento: cómo elegir mejores inversiones en México, recordarás que, en términos generales, los inversionistas esperan obtener un mayor rendimiento potencial al asumir un mayor nivel de riesgo. Los instrumentos de renta variable suelen implicar una mayor volatilidad y un mayor riesgo de pérdida de capital, ya que no existe un plazo o rendimiento establecido. A cambio, pueden ofrecer un mayor rendimiento potencial a largo plazo, aunque este rendimiento no está garantizado.
Entonces… ¿en qué invertir mi dinero?
Es importante mencionar que ningún tipo de instrumento es adecuado para todos los inversionistas. Por lo tanto, elegir entre renta fija y renta variable dependerá de factores como tu tolerancia al riesgo, tus objetivos financieros y el plazo durante el cual planeas mantener tu inversión.
Por ejemplo, los inversionistas conservadores suelen invertir una mayor proporción de sus activos en renta fija. Esto sucede porque este perfil tiene una menor tolerancia al riesgo y busca limitar las fluctuaciones de su patrimonio. Por su parte, los inversionistas agresivos tienden a asignar una mayor proporción de sus inversiones a renta variable, ya que están dispuestos a aceptar mayores fluctuaciones y pérdidas potenciales a cambio de buscar mayores rendimientos a largo plazo.
En la práctica, muchos inversionistas invierten en ambos tipos de instrumentos. Establecer la proporción adecuada dependerá de tu perfil de inversionista, tus objetivos, el plazo de la inversión y las condiciones del mercado. Por ejemplo, algunos inversionistas pueden aumentar su exposición a renta fija durante periodos de mayor volatilidad para reducir las fluctuaciones de su portafolio, aunque esto no elimina el riesgo de pérdidas.
Idealmente, cualquier decisión de inversión debe estar respaldada por un buen análisis financiero. Si no sabes cómo construir un portafolio acorde con tu perfil, objetivos y horizonte de inversión, es importante que te informes adecuadamente o busques el apoyo de un asesor financiero independiente para tomar decisiones fundamentadas.
Aprende a tomar mejores decisiones con tu dinero
Invertir no se trata solamente de elegir entre renta fija y renta variable. También implica entender cómo organizar tu dinero, cuánto riesgo estás dispuesto a asumir, cuáles son tus objetivos y cómo construir una estrategia de inversión acorde con ellos.
En mi libro Money Boss: Conviértete en el Jefe de tus Finanzas hablo de muchas de estas decisiones: cómo organizar tu dinero, cómo empezar a ahorrar, cómo manejar tus deudas, cómo invertir y cómo construir una relación más consciente con tus finanzas.
Si quieres aprender a organizar mejor tu dinero y tomar decisiones más conscientes con tus finanzas, aquí puedes conocer el libro:
