Imagínate esta escena: es muy temprano en la mañana… probablemente sigas durmiendo. Escuchas el timbre del teléfono y te levantas abruptamente a contestar; no vaya a tratarse de algo urgente. Corres, atiendes la llamada, y te das cuenta que te acaban de despertar para ofrecerte una tarjeta de crédito. Cuelgas, sin embargo, las llamadas persisten…
