¿Alguna vez te has preguntado si tienes suficiente dinero ahorrado según tu edad?
Es una pregunta que parece muy sencilla, pero que puede provocar bastante ansiedad. Sobre todo cuando empiezas a leer que a los 30 deberías tener cierta cantidad, que a los 40 deberías llevar otra y que, si no estás ahí, “vas tarde”.
Pero ¿qué significa realmente tener suficiente dinero ahorrado? ¿Debemos contar el dinero que tenemos en nuestra cuenta bancaria, las inversiones, la AFORE o incluso el dinero que tenemos destinado para comprar una casa?
La realidad es que no existe una cantidad mágica que todas las personas deberían tener ahorrada a determinada edad. No es lo mismo una persona de 30 años que vive sola y tiene un buen ingreso, que alguien de la misma edad que acaba de tener hijos, está pagando una hipoteca o tuvo que empezar varias veces desde cero.
Sin embargo, sí existen algunas referencias que pueden ayudarnos a saber si vamos por buen camino. Y creo que la clave está precisamente en eso: utilizarlas como una guía, no como una calificación de nuestra vida financiera.
¿Cuánto dinero deberías tener ahorrado según tu edad?
Una de las referencias más conocidas es la de Fidelity, que propone utilizar el ingreso anual como punto de comparación para medir el ahorro destinado al retiro. Bajo sus supuestos, la meta sería tener aproximadamente el equivalente a un salario anual a los 30 años, tres veces el salario a los 40, seis veces a los 50 y ocho veces a los 60, llegando a diez veces el ingreso anual alrededor de los 67 años.
Por ejemplo, imaginemos a una persona que gana $30,000 pesos mensuales. Su ingreso anual sería de $360,000 pesos. Bajo esta referencia, a los 30 años tendría como meta alrededor de $360,000 pesos acumulados para el retiro. A los 40 años serían $1,080,000 y a los 50 años $2,160,000.
¿Suena muchísimo? Sí. Y aquí viene una aclaración importante: esta regla no significa que deberías tener todo ese dinero sentado en una cuenta bancaria.
Se trata principalmente de ahorro e inversiones para el retiro y está basada en determinados supuestos de ahorro, inversión, edad de retiro e ingreso. Por eso no podemos tomarla como una regla universal para México.
De hecho, si tú tienes 30 años y todavía no tienes el equivalente a un año de tu sueldo, eso no significa que estés mal financieramente. Simplemente significa que quizá necesitas revisar dónde estás parado y qué puedes hacer para acercarte a tus objetivos.
A los 20 años: más importante que la cantidad es empezar
Cuando tienes 20 años probablemente tu sueldo todavía no es muy alto y tampoco llevas muchos años trabajando. Por eso, compararte con alguien de 30 o 40 años puede ser completamente injusto.
En esta etapa, para mí, el objetivo principal no debería ser acumular una cantidad enorme de dinero, sino crear el hábito de ahorrar e invertir.
Si puedes comenzar a separar una parte de tu sueldo desde tus primeros trabajos, estás haciendo algo mucho más importante de lo que parece. El tiempo juega a tu favor y permite que tus inversiones tengan más años para crecer.
También es una buena etapa para empezar a construir un fondo de emergencia. La CONDUSEF recomienda tener entre tres y seis meses de gastos básicos para enfrentar situaciones como una emergencia médica, una reparación en casa o incluso la pérdida del empleo.
No necesitas tener cientos de miles de pesos para decir que estás empezando bien. Si a los 20 estás aprendiendo a vivir con menos de lo que ganas, evitando deudas innecesarias y comenzando a invertir, ya estás construyendo una buena base.
A los 30 años: deberías empezar a tener patrimonio, no solamente ahorros
Los 30 suelen ser una etapa complicada financieramente porque muchas cosas empiezan a suceder al mismo tiempo: compras un automóvil, te independizas, te casas, tienes hijos, compras una casa o empiezas un negocio.
Por eso, llegar a los 30 con dinero ahorrado es importante, pero también lo es tener claridad sobre lo que estás construyendo.
Como referencia, podrías utilizar el equivalente a un año de tu ingreso anual como una primera meta para tu ahorro e inversiones de largo plazo. Pero además deberías preguntarte si ya tienes un fondo de emergencia, si estás pagando deudas caras y si estás haciendo algo para tu retiro.
En México, por ejemplo, no deberíamos olvidarnos de la AFORE. La CONSAR señala que las aportaciones voluntarias pueden utilizarse para complementar los recursos para la pensión y que existen diferentes modalidades de ahorro voluntario dependiendo de cuándo planeas utilizar ese dinero.
Así que, si tienes 30 años y todavía no llegas a ese famoso “1X” de tu sueldo anual, no te castigues. Mejor revisa cuánto estás ahorrando actualmente y, sobre todo, si tu ahorro está creciendo año con año.
A los 40 años: el crecimiento de tu patrimonio empieza a importar mucho más
A los 40 probablemente ya llevas varios años trabajando y, en teoría, tus ingresos deberían ser mayores que cuando comenzaste tu vida laboral.
Pero también es posible que tus responsabilidades sean mucho mayores.
Tal vez tienes hijos, una hipoteca, gastos escolares, seguros y muchas otras obligaciones. Por eso, no tendría mucho sentido decir simplemente “a los 40 deberías tener tres millones de pesos” sin conocer tus circunstancias.
La referencia de tres veces el ingreso anual puede servir como una meta de largo plazo, pero lo realmente importante es observar la tendencia.
Si durante los últimos cinco años has pasado de tener $100,000 pesos ahorrados a $300,000, después $500,000 y posteriormente $700,000, estás avanzando.
Y si además parte de ese dinero está invertido y generando rendimientos, tu patrimonio puede crecer incluso cuando tú no estás depositando dinero todos los días.
A esta edad también vale la pena revisar si tus inversiones realmente corresponden con tus objetivos. No se trata simplemente de “tener dinero guardado”, sino de darle una función a ese dinero.
A los 50 años: ya no se trata solamente de ahorrar, sino de acelerar
A los 50 años el tiempo que queda para el retiro comienza a ser más corto. Por eso, si todavía estás lejos de tus objetivos, probablemente ya no sea suficiente con ahorrar lo que sobre al final del mes.
Aquí comienza a cobrar todavía más importancia cuánto ganas, cuánto gastas y qué porcentaje de tus ingresos estás destinando a construir patrimonio.
La referencia de Fidelity plantea alrededor de seis veces el ingreso anual acumulado para los 50 años. Pero nuevamente, esto es una referencia para planeación del retiro, no una regla que determine si estás bien o mal.
Si estás por debajo, todavía puedes hacer ajustes: incrementar tu tasa de ahorro, reducir gastos que ya no son prioritarios, invertir de manera consistente o incluso replantear la edad en la que quieres retirarte.
Lo importante es no ignorar el problema.
A los 60 años: ¿tu dinero puede sostener la vida que quieres?
Llegando a los 60, la pregunta cambia.
Ya no es solamente “¿cuánto tengo?”, sino “¿cuánto necesito para vivir como quiero?”
Dos personas pueden tener exactamente $5 millones de pesos y encontrarse en situaciones completamente diferentes. Una puede necesitar $30,000 pesos mensuales para vivir y otra $80,000.
Por eso, conforme te acercas al retiro, tus gastos esperados son tan importantes como el saldo de tus inversiones.
Además, recuerda que tu ahorro para el retiro no necesariamente estará compuesto únicamente por inversiones personales. Puede incluir tu AFORE, aportaciones voluntarias, un plan privado de pensiones, bienes que generen ingresos u otras fuentes.
La CONSAR señala precisamente que el ahorro voluntario puede ayudar a incrementar el saldo de la cuenta individual y, con ello, mejorar el monto de la pensión.
Entonces, ¿cómo sé si realmente voy bien?
Para mí, hay una forma mucho más útil de responder esta pregunta que simplemente buscar una cifra en Internet.
Pregúntate: ¿mi patrimonio está creciendo?
Si cada año tienes un poco más de dinero invertido, tus deudas están bajo control, tienes un fondo para emergencias y estás destinando una parte de tus ingresos a tus objetivos de largo plazo, probablemente vas en la dirección correcta.
Incluso si no estás exactamente en la cantidad que “deberías” tener según tu edad.
Porque también hay algo que las tablas de Internet no pueden medir: las circunstancias de cada persona.
Quizá empezaste a trabajar tarde. Quizá estuviste varios años desempleado. Quizá tuviste hijos. Quizá ayudaste económicamente a tus papás. Quizá acabas de salir de una deuda. O simplemente durante algunos años no sabías cómo manejar tu dinero.
Eso no significa que hayas perdido la oportunidad.
Significa que tu punto de partida es diferente.
En conclusión, tener una referencia de cuánto dinero deberíamos tener ahorrado según nuestra edad puede ser útil, siempre y cuando no la convirtamos en una competencia.
No necesitas mirar cuánto tiene tu vecino, tu compañero de trabajo o alguien en TikTok. Lo que realmente importa es saber dónde estás hoy y si estás avanzando.
Si tienes 25 años y estás empezando, enfócate en construir buenos hábitos. Si tienes 30 y todavía no tienes el patrimonio que imaginabas, comienza a trabajar en él. Si tienes 40 o 50 y sientes que vas atrasado, todavía puedes hacer cambios importantes.
Y recuerda que ahorrar no significa simplemente acumular dinero en una cuenta bancaria. Una parte de ese dinero debería estar destinada a emergencias, otra a tus metas de corto y mediano plazo y otra a construir el patrimonio que necesitarás en el futuro.
Al final, más que preguntarte “¿cuánto dinero debería tener a mi edad?”, quizá la pregunta que realmente vale la pena hacerte es:
¿Estoy tomando hoy las decisiones que me permitirán estar mejor financieramente dentro de diez años?
Porque tu edad no determina si vas bien.
Tus decisiones sí.
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¿Quieres tomar mejores decisiones con tu dinero?
Saber cuánto dinero deberías tener ahorrado según tu edad puede darte una referencia, pero conocer el número no es suficiente. Lo verdaderamente importante es saber qué hacer con el dinero que tienes, cómo organizarlo, cuánto ahorrar, cómo manejar tus deudas y cómo empezar a construir patrimonio.
En mi libro Money Boss: Conviértete en el Jefe de tus Finanzas hablo justamente de esto: cómo dejar de sentir que tu dinero simplemente desaparece cada mes y empezar a tomar decisiones financieras más conscientes.
No importa si estás comenzando a ahorrar, si quieres salir de deudas o si ya tienes inversiones y quieres organizar mejor tu estrategia. La idea es que puedas entender mejor tus finanzas y construir un plan que funcione para tu propia realidad.
Porque no se trata de tener exactamente la misma cantidad de dinero que alguien más a tu edad. Se trata de que tu dinero esté trabajando para construir la vida que quieres.
Si quieres empezar a tomar el control de tus finanzas, aquí puedes conocer más:
