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¿Qué es el CAT y cómo saber si un crédito es caro o barato en México?

Si eres una persona que ha buscado adquirir un crédito o una tarjeta de crédito, es muy probable que ya hayas escuchado más de una vez sobre el indicador CAT como un factor importante en tu decisión de financiamiento.

Sin embargo, como sabemos que genera mucha confusión para el usuario promedio, a continuación trataremos de explicar de manera sencilla qué significa y cómo puedes usar esta medida para elegir el mejor crédito para ti.

¿Qué es el CAT y qué incluye realmente?

De acuerdo al Banco de México, el CAT o Costo Anual Total, es una medida estandarizada que permite conocer el costo de un financiamiento ya que incorpora todos los gastos del crédito que se le exigen al acreditado. Esta medida se expresa como un porcentaje en términos anuales, y es comparable entre créditos de diferentes bancos, incluso aunque los pagos se hagan a diferentes plazos y a diferentes montos.   Es importante recordar que al momento de adquirir un préstamo, los pagos que le harás al banco no son únicamente de intereses, sino que también existen comisiones por apertura, anualidades en el caso de las tarjetas de crédito, así como también primas y seguros.

El CAT engloba todos estos conceptos para brindarte una medida del gasto total que tendrás que tomar.  

Ejemplo del CAT: cómo calcular el costo real de un crédito

Como mencionamos anteriormente, el CAT se expresa en términos anuales y porcentuales. Es decir, si suponemos que tenemos un préstamo de $1,000 pesos a pagar en un año, y dicho préstamo lo contratamos a un CAT del 46%, al final del año le deberías al banco $460 pesos más los $1,000 pesos del préstamo inicial, pagando un total de $1,460 pesos.  

Este CAT del 46% puede estar compuesto de distintos elementos. Siguiendo en este ejemplo hipotético, los $460 podrían estar divididos en los siguientes rubros:  

  • Una tasa de interés pactada del 25%. Es decir, sobre los $1,000 pesos del crédito, te cobrarían $250 pesos de intereses.
  • Una comisión por apertura del crédito de $100.
  • Un seguro de vida que vale $110 pesos por año.

Como ves, aunque la tasa de tu crédito es únicamente de 25%, el CAT se eleva a $460 si le sumas el valor de la comisión y el seguro de vida.  

Por ello es importante que no te centres únicamente en la tasa de interés de tu crédito, sino consideres todos los elementos del crédito para tomar decisiones de inversión. En términos generales, el financiamiento más barato es el que tiene un CAT menor.  

Entonces, ¿el CAT más bajo siempre significa un crédito más barato?

Los bancos suelen utilizar en sus promocionales un CAT Promedio, que es simplemente un cálculo similar al anterior descrito, pero hecho para cada uno de sus productos y considerando la tasa de interés promedio de todos sus clientes, el nivel de pago promedio de los mismos, e incluso los montos por los cuales se piden dichos créditos. Tomar decisiones basándonos únicamente en el CAT promedio no es la mejor opción, dado que si no cumples con el perfil del cliente promedio, esta medida puede terminar siendo muy diferente a tu CAT efectivo (es decir, el CAT que final te terminará cobrando tu banco).  

Otro aspecto a considerar es que, la medida del CAT puede serte irrelevante si te consideras “totalero”, es decir, si sueles hacer pagos anticipados a los créditos que pides. En este caso, la tasa de interés de tu crédito puede pasar a ser un factor prácticamente sin importancia, y quizá te convenga considerar otros indicadores, tales como las anualidades o los beneficios en puntos que ofrecen muchas tarjetas de crédito. Este tipo de beneficios no son considerados en el cálculo del CAT, por lo que necesitas evaluar perfil financiero para decidir qué es lo que más te conviene en tus créditos.  

Aprende más sobre cómo tomar mejores decisiones financieras

Entender el CAT es solo el inicio.

Muchas personas creen que están tomando buenas decisiones financieras porque comparan tasas de interés… pero en realidad están dejando fuera elementos clave que terminan encareciendo sus créditos sin que se den cuenta.

Y este no es un caso aislado.

Pasa con créditos, tarjetas, inversiones y prácticamente cualquier decisión relacionada con dinero: creemos que estamos eligiendo bien, pero nos falta información para ver el panorama completo.

Ahí es donde empiezan los errores que, poco a poco, afectan tus finanzas sin que lo notes.

En mi libro hablo justamente de eso: cómo entender realmente el costo de tus decisiones, cómo evitar errores comunes y cómo construir una estrategia financiera que sí funcione en la vida real.

Porque no se trata solo de elegir el crédito más barato… se trata de entender cómo funciona tu dinero.

Y cuando lo entiendes, empiezas a tomar decisiones que sí se reflejan en tu bolsillo.

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