Hay un consejo financiero que solemos escuchar constantemente: si quieres mejorar tus finanzas, tienes que gastar menos y ahorrar más. Y sí, funciona. El problema es que llega un punto en el que ya no hay mucho más que recortar.
Si ganas $15,000 pesos al mes y después de pagar renta, comida, transporte y todos tus gastos básicos te quedan $1,000, puedes hacer el presupuesto más perfecto del mundo, pero difícilmente vas a ahorrar $10,000 al mes. Puedes dejar de comprar café, cancelar suscripciones y buscar ofertas, pero hay gastos que simplemente no puedes eliminar.
En ese momento, quizá el problema ya no es que necesites administrar mejor tu dinero. El problema es que necesitas ganar más.
Y también ocurre lo contrario. Hay personas que han logrado aumentar muchísimo sus ingresos, pero cada vez que reciben un aumento encuentran una nueva forma de gastar más. Cambian de coche, se mudan a una casa más cara, aumentan sus viajes, comen más veces fuera y terminan exactamente en el mismo lugar: sin dinero suficiente para ahorrar o invertir.
Por eso, cuando hablamos de mejorar nuestras finanzas personales, creo que vale la pena hacernos dos preguntas: ¿estoy administrando bien el dinero que ya tengo? Y si ya hice eso, ¿qué estoy haciendo para aumentar mi capacidad de generar dinero?
Hay un punto en el que ya no puedes recortar más
La disciplina financiera es importantísima. Saber cuánto ganas, cuánto gastas y cuánto puedes ahorrar te permite tener control sobre tu dinero. El problema aparece cuando pensamos que ahorrar consiste únicamente en encontrar cada vez más gastos que podamos eliminar.
Imagina que una persona gana $8,000 pesos al mes y consigue ahorrar el 10%. Son $800 pesos mensuales, o $9,600 pesos al año. No es poco, especialmente si esos $800 representan un esfuerzo importante para esa persona. El problema es que existe un límite muy claro en cuánto puede ahorrar alguien cuando sus ingresos son tan reducidos.
Puedes comparar precios, preparar comida en casa, evitar compras impulsivas y cancelar servicios que no necesitas, pero no puedes eliminar la renta, la comida o el transporte. Y si ya estás administrando bien tu dinero, probablemente llegará un momento en el que recortar otros $500 pesos al mes no va a cambiar de manera significativa tu situación.
En cambio, conseguir $5,000 o $10,000 pesos adicionales cada mes puede hacerlo.
Por eso creo que hay una diferencia importante entre aprender a gastar mejor y simplemente intentar gastar cada vez menos. Lo primero puede mejorar muchísimo tus finanzas. Lo segundo tiene un límite.
Ganar más tampoco sirve si todo se va en gastos
Ahora vamos al otro extremo.
Hay personas que ganan $20,000 pesos al mes y sienten que necesitan ganar $30,000 para estar tranquilas. Después llegan a $30,000 y sienten que necesitan $40,000. Finalmente consiguen un puesto mejor, reciben un aumento o empiezan un negocio que les permite ganar $50,000, pero su nivel de gastos también aumentó.
La casa es más cara, el coche es más caro, salen más a restaurantes, viajan más y empiezan a comprar cosas que antes simplemente no estaban dentro de su presupuesto.
Y entonces sucede algo curioso: ganan mucho más dinero, pero siguen sintiendo que no les alcanza.
Por ejemplo, alguien que gana $100,000 pesos mensuales podría parecer, desde fuera, que tiene una situación financiera muy cómoda. Pero si gasta $95,000 cada mes, su capacidad para construir patrimonio es mucho menor que la de una persona que gana $50,000 y consigue vivir con $35,000.
No se trata de que gastar dinero esté mal. Para eso trabajamos y también es válido querer mejorar nuestra calidad de vida. El problema es que todo aumento de ingresos termine convertido automáticamente en un aumento de gastos.
Si cada peso adicional que ganas desaparece en tu estilo de vida, ganar más no necesariamente te acerca a la libertad financiera.
¿Cuándo deberías dejar de enfocarte en ahorrar y empezar a ganar más?
Para mí, una buena señal es cuando ya tienes bastante control sobre tus gastos, pero tus ingresos siguen siendo el principal obstáculo para avanzar.
Si sabes cuánto gastas, no tienes deudas que estén consumiendo una parte importante de tu sueldo, ya tienes un presupuesto y estás ahorrando todo lo que razonablemente puedes, quizá el siguiente paso no sea buscar otro gasto para eliminar.
Quizá sea momento de preguntarte cómo puedes aumentar tus ingresos.
Esto puede significar muchas cosas dependiendo de tu situación. Tal vez puedas buscar un puesto mejor pagado, aprender una habilidad que tenga mayor demanda, negociar un aumento de sueldo o cambiar de empresa. También puede ser comenzar un proyecto adicional, vender algo, ofrecer un servicio o desarrollar un negocio.
No necesariamente significa trabajar todo el día y tener cinco fuentes de ingresos. De hecho, creo que esa idea de que tienes que tener múltiples negocios para poder mejorar tus finanzas puede ser bastante agotadora.
A veces aumentar tus ingresos puede ser tan sencillo como invertir tiempo en una habilidad que te permita acceder a un mejor puesto dentro de unos años.
La diferencia es que mientras reducir gastos tiene un límite, tu capacidad de generar ingresos puede crecer considerablemente a lo largo de tu vida profesional.
La combinación que realmente puede cambiar tus finanzas
Supongamos que una persona gana $20,000 pesos al mes y consigue ahorrar $4,000. Tiene una tasa de ahorro del 20%, que ya es bastante buena.
Ahora imagina que después de un tiempo consigue aumentar sus ingresos a $30,000 pesos, pero mantiene prácticamente el mismo nivel de gastos. Si logra ahorrar $10,000 mensuales, su situación cambia por completo.
No solamente tiene más dinero disponible para invertir. También puede crear un fondo para emergencias más rápido, pagar anticipadamente alguna deuda, ahorrar para comprar una casa o alcanzar cualquier otro objetivo financiero que antes parecía lejano.
Y esto es importante: el aumento de ingresos no tiene que convertirse completamente en ahorro.
También puedes utilizar una parte para vivir mejor. Si recibes un aumento y quieres darte un gusto, viajar o mejorar alguna parte de tu vida, está bien. Lo que conviene evitar es que el 100% del aumento desaparezca en nuevos gastos.
Si cada vez que ganas un poco más consigues que una parte se quede contigo y otra parte se vaya a tus objetivos financieros, tu situación puede mejorar con el tiempo sin sentir que estás sacrificando todo tu presente.
El problema aparece cuando cada aumento se convierte en un gasto
Algo que puede pasar muy fácilmente es que nos acostumbremos al nuevo nivel de ingresos.
Cuando ganas $20,000, quizá piensas que con $30,000 estarías mucho más tranquilo. Cuando finalmente ganas $30,000, empiezas a considerar normal gastar lo que antes te parecía un lujo. Después llegas a $40,000 y vuelves a aumentar tus gastos.
Esto puede continuar durante muchos años.
Por eso, una de las cosas que más me parece importante cuando aumentan nuestros ingresos es decidir de antemano qué vamos a hacer con ese dinero adicional. No necesariamente tienes que ahorrar todo, pero sí tener claro cuánto quieres destinar a tus objetivos antes de empezar a gastar.
Porque si esperas a que termine el mes para ver qué quedó, probablemente no quede demasiado.
Es mucho más fácil construir patrimonio cuando tus gastos no crecen al mismo ritmo que tus ingresos.
Y aquí es donde la disciplina vuelve a entrar en la ecuación. No para impedirte disfrutar de tu dinero, sino para evitar que cada aumento salarial simplemente eleve el nivel de gastos al que estás acostumbrado.
Entonces, ¿qué deberías hacer?
Si hoy tus ingresos apenas alcanzan para cubrir tus gastos básicos, probablemente tu prioridad no debería ser obsesionarte con ahorrar una cantidad que simplemente no es realista. Primero necesitas cuidar tu presupuesto, evitar que la situación se convierta en deuda y buscar maneras de aumentar tus ingresos.
Si, en cambio, ganas suficiente pero llegas a fin de mes sin saber dónde quedó el dinero, probablemente aumentar tus ingresos no va a resolver el problema. Si gastas todo lo que ganas, ganar $10,000 pesos más solamente te dará $10,000 pesos adicionales para gastar.
Y si ya tienes control sobre tus gastos y además tienes la posibilidad de aumentar tus ingresos, ahí tienes una combinación bastante poderosa.
Ahorra una parte de lo que ganas, busca que tus ingresos crezcan y evita que tus gastos aumenten automáticamente cada vez que recibes más dinero. Después, utiliza ese excedente para construir un patrimonio que con el tiempo pueda darte todavía más opciones.
Al final, no creo que se trate de elegir entre ahorrar o ganar más. Se trata de saber qué necesitas trabajar en la etapa financiera en la que estás.
Porque si ya recortaste todo lo razonable, quizá el siguiente consejo financiero que necesitas escuchar no sea “gasta menos”.
Quizá sea “gana más”.
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Porque mejorar tus finanzas no se trata solamente de ganar más o gastar menos. También se trata de aprender qué hacer con el dinero que ya tienes y cómo convertirlo poco a poco en mayor tranquilidad y patrimonio.
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